miércoles, 24 de febrero de 2010

El Famoso Codice Boturini

En México Desconocido me encontre con una interesante nota sobre que todos los humanos, tanto en lo individual como en lo colectivo buscamos sentirnos identificarnos con otro u otros grupos determinados, necesitamos sabernos pertenecientes a una familia, un pueblo o una nación. Y la mejor manera de tener esta "justificación" es tener un pasado comun. Los mexicas no difieren de esto y plasmaron sus leyendas y tradiciones en manuscritos "pintados", mejor conocidos como códices.

Dice de los Mexicas: "Para fundamentar su posición, ya como tenochcas poderosos, tienen que adornar su pasado haciéndolo prestigioso e inclusive queman sus antiguos documentos para editar su historia (Izcoatl, 1427-1440), rompen con sus orígenes bárbaros y sin gloria, y visten a sus antepasados con honores y privilegios. Los registros pictográficos que a partir de allí se realizan tienen la finalidad de dar una identidad social al pueblo. De esta manera, los mexicas se pintan a si mismos como guías y precursores de la idea de emigrar hacia tierras sureñas. Con el pretexto del mandato de su dios Huitzilopochtli, emprenden un largo viaje, y junto con otras tribus salen de su tierra natal, hacia la tierra prometida, donde serán soberanos y amos del mundo."


Y especificamente se refiren a la Tira de la Peregrinación: Se le llama "Tira" por su formato alargado y doblado en forma de biombo que marca 21 páginas y media de tamaños desiguales; y "de la Peregrinación" por su temática acerca del arduo recorrido de los grupos nahuas-chichimecas desde su tierra de origen. Ya que el documento perteneció originalmente a la colección del italiano Lorenzo Boturini Benaducci (1702-1751), la "pintura" adquirió el nombre de "Códice Boturini" cuyo original se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia.


El "Códice Boturini" o "Tira del Museo" es uno de los documentos antiguos más conocidos de la cultura náhuatl, que justifica el asentamiento de los mexicas en el Valle de México, con gran elegancia recupera creencias originarias y ancestrales.

El relato es fluido gracias a su ritmo sincopado, comenzando en la primera página con la representación de la legendaria Aztlán vestida de gloria como lugar sagrado de origen, el tlacuilo representa el islote bordeado de agua, las seis casas que simbolizan los barrios o sectores del sitio y una pirámide central con el glifo caña de agua (Aacatl), refiriéndose probable- mente al jefe principal o dios patrono de la localidad. Los gobernantes sentados, la mujer llamada Chimalma (la del escudo) y el hombre, observan al personaje que valerosamente cruza en canoa el espacio acuoso y ya en terreno firme sus pisadas marcan el rumbo al cual se dirige, llegando a Teoculhuacan (cerro sagrado que tiene una joroba) donde ha nacido o donde habita el dios Huitzilopochtli (colibrí zurdo o del Sur).

El dios con máscara de colibrí asoma la cabeza a través del follaje que decora una cueva dentro del cerro, de su boca surge el canto precioso, discurso de exhortación para emprender un largo viaje.

El documento, escueto en imágenes, representa un mito mencionando en forma sutil el evento, el observador debe recrear mental o verbalmente la imagen completa y aunque la historia va adquiriendo poder, el quehacer humano nunca se separa por completo de la leyenda.


Lectura recomendada: Qué son los Codices?
La memoria como signo civilizador por Adolfo Hernández Muñoz
Museo histórico de Lorenzo Boturini Benaduci

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