martes, 10 de agosto de 2010

Nosotros perdimos esa Cosmovision que los caracteriza

Por que los adictos consumen droga? Los expertos sostienen que la persona adicta es la suma del "fracaso de una familia patológica y de una sociedad enferma".
Ah.. por que de esta adicción -segun la mayoría- no solo el adicto es culpable, sino que interviene un fuerte factor social

Donde queda el libre albeldrío?
Donde el poder de decisión? ... y la responsabilidad?
Bueno... eso sera hablado en otro comentario, por lo pronto, me gustaría hablar del Consumo Sagrado del Peyote: La planta que hace que los ojos se maravillen!

Entre las plantas mas conocidas encontramos a El Peyote (Lophophora Williamsii) y el Cactus San Pedro (Trhichocerus Pachanoi) por su alta concentración de alcaloides y mescalina... Pero sus usos, principalmente, se consideran Religioso y Medicinal.

Los antiguos americanos*, entre ellos los Huicholes y los Taraumaras, lo consideran sagrado:
"Los huicholes identifican al peyote con el venado y emprenden una auténtica cacería anual para obtener hikuri. Hasta no hace mucho sus antepasados caminaban unos 300 kilómetros para llegar allí"


Segun la tradición, la primera peregrinación fue guiada por el Tatewari (Nuestro Abuelo Fuego) conocido tambien como Hijuri, Dios Peyote, que es la deidad Huichola de mayor antigüedad. Se dice que el pueblo estaba sufriendo por hambre y había muchos enfermos entre ellos, cuando 4 jovenes salieron a buscar alimentos que tanto necesitaban.
Se encontraron a Tatewari disfrazado de venado que los fue llevando hasta Wirikuta, una región cercana a Real de Catorce en el desierto de San Luis Potosí, donde les mostro la planta sagrada, que pudo curar a sus enfermos, los alimento, y quito la sed. Los ancianos decidieron realizar estos viajes y seguir sus pasos a fin de "encontrar su vida" y agradecer al Dios por los dones entregados.

Hasta no hace mucho sus antepasados caminaban mas de 300 kilometros para llegar hasta alli. Ahora, la mayoría de estos viajes los hacen en camioneta.
El viaje es dirigido por el Mara'akame o Chamán, que esta en contacto constante con Tatewari, que los prepara rigurosamente para cumplir la encomienda que incluye la confesión de los pecados y ritos purificadores. Luego se inicia el largo y fatigoso viaje.

Al llegar a las sagradas montañas de Wirikuta, los peregrinos reciben un baño ritual y realizan plegarias para ser bendecidos con fertilidad, lluvia, sustento y salud para su pueblo.
Luego el Chamán inicia sus ceremonias y les relata la antigua historia del Peyote, e invoca su protección para lo que ha de venir y conduce a los participantes hasta los "umbrales cósmicos" donde sólo él puede ver las huellas del venado.


Cuando localiza el peyote, lanza una flecha que va a dar al cactus. Entonces se lleva a cabo una ofrenda y todos buscan más peyote y llenan varias canastas para compartirlo con los que se quedaron en casa y para vendérselo a coras y tarahumaras que, aunque usan el peyote, no suelen ir en su búsqueda.

Por la noche tiene lugar el rito a través del cual los cazadores del peyote entran en contacto con las Primeras Gentes. Se colocan cuatro flechas apuntando hacia los cuatro puntos cardinales y justo a la media noche se enciende una fogata.
El chamán bendice tabaco tocándolo con plumas antes de distribuirlo entre los participantes. Después de fumar tabaco, cada uno ingieren entre 8 y 13 gajos de hikuri. Todos encienden velas y murmuran plegarias mientras el chamán se comunica con los elementos y maneja kupuri (fuerza de energía vital). Se inicia entonces "el peligroso tránsito hacia el otro mundo".

Este paso consta de dos etapas: "la primera es el puente hacia las nubes estruendosas y la segunda, la separación de las nubes. Esto no representa un lugar en la Tierra sino que pertenece a la"geografía de la mente" Es estar a las puertas de Wirikuta, el Paraiso, el arquetipico del principio y final de un pasado mitológico.

Shatiti, narro un reciente viaje que hizo el Chamán Don José Matsúwa, donde su objetivo es ..."entrar en contacto con la divinidad a fin de obtener visiones del pasado que le permitan adquirir conocimiento para orientar su vida y ayudar a los demás. Su meta última es un clarísimo ejemplo de sabiduría: dejar de contactar a la divinidad a través del Peyote, toda vez que aprenda a quedarse con él en su interior.
A sus más de ochenta años Matsúwa, le confió a su aprendiz Prem Das: "El camino del Mara'akame nunca termina. Yo soy un viejo y sin embargo sigo siendo un nunutsi (bebé) frente al misterio del mundo."

Ramón Medina Silva, otro chamán huichol entrevistado por la antropóloga Barbara Myerhoff, dice: "Todos nuestros símbolos, el venado, el peyote, el maíz de cinco colores, todos los que has visto ahí en Wirikuta, cuando vamos a cazar el peyote, son bellos. Y son bellos porque son verdaderos."

Nota completa
El Peyote
Los Cuadros Huicholes

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