martes, 1 de marzo de 2011

Antes y Despues de Jane Russell

Sbk? En Hollywood se la conocio a Jane Russell, como "El pecho", gracias a su voluptuosa figura.


De hecho, cuando Huges la "descubrio" ella ya había protagonizando anuncios publicitarios para televisión de sujetadores sobresaliendo, logicamente, por sus atributos.


A la edad de 60 años, su carrera resurgió al nuevamente protagonizar -y con mucho éxito- otro anuncio comercial de sujetadores para mujeres con tallas grandes.


Su carrera decayó en los años 60 y durante los 70 se convirtió en la imagen de los sujetadores de la marca Playtex para la que protagonizó la campaña "Cross Your Heart.

Antes de Jane Russell
Los parámetros sociales para concebir la belleza de la mujer, y en especial de los pechos femeninos, ha ido modificandose al paso del tiempo.
En los albores del siglo XX, según el aporte de los estudiosos de la lencería femenina Karen Bressler, Karoline Newman y Gillian Proctor, la incipiente moda del tango en Europa tuvo mucho que ver con la demanda, por parte de muchas clientas, de ropa interior que les facilitara una silueta contenida, visto y considerando que ya hacía varios años que el clásico corset había perdido vigencia. El primer corpiño propiamente dicho surgió en Francia, gracias al ingenio de Paul Poiret: el soutien gorge, no obstante, no era más que una delicada prenda de algodón, seda y encaje que se ataba por delante. Hubo modelos del soutien gorge que aumentaban el tamaño del busto, pero sus materiales eran tan laxos que no sujetaban nada. De todos modos, en los 20, la figura femenina de moda era la de la flapper, la joven independiente y proclive al alcohol y la danza, y oh casualidad: esos valores de independencia, diversión y sofisticación coincidían con un ideal de pecho más bien liso, más bien masculino, casi andrógino.


El primer corpiño célebre fue el Kestos, creado por la polaca Rosalind Klin en Estados Unidos. Era una pieza compuesta por dos triángulos cruzados. Las mujeres salían en grupo a comprar sus Kestos. Hacia 1930, ya con el crac económico en la puerta, cobró fuerza la obsesión por los corpiños y sus ocupantes: la industria puso manos a la obra para crear otros modelos, usar otros materiales y lanzar otro tipo de productos capaces de satisfacer la incipiente demanda de tetas más grandes.


En 1935, Warner’s respondió con sus corpiños de copa, lo cual significó para las mujeres de la época, y sin cirugías mediante, poder elegir si seguir siendo ellas mismas o convertirse en pechugonas de pura cepa. Las nuevas medidas de corpiños lo permitían: los rellenos estaban a la orden del día, se adaptaban a cualquier circunferencia y socialmente se imponía una figura de guitarra pero coronada por un buen estante.

Desde París, las tendencias inpuestas por Vionnet y Madame Grès invitaban a llevar vestidos pegados al cuerpo, tendencia paradójicamente potenciada por el invento de las compresas higiénicas: la publicidad de las primeras toallitas mostraba mujeres con vestidos ultraadheridos al cuerpo para sugerir que la menstruación ya no era motivo para esconderse atrás de un batón o un delantal.

Lentamente, Hollywood fue tomando nota de los cambios y las dos guerras mundiales contribuyeron, con la escasez de coquetería que impusieron, a que con la paz volviera un frenesí sensual nunca visto. Las sucesivas estrellas catapultadas por la pantalla grande, todas ellas, tenían grandes senos: era una condición indispensable para mostrarse deseable en una sociedad ávida de cuerpos vivos y de sangre en las venas.


Fue en los cincuenta que los corpiños explotaron como un arma de seducción irrefrenable.
La marca Frederick’s, de Hollywood, lanzó los suyos con la impronta de esas figuras cinematográficas: tasa armada, copa alta, relleno, pespuntes en hilera, una delantera avasallante. Se puso de moda, poco después, el half-bras, que sigue su reinado hasta hoy: el medio corpiño que levanta lo que hay que levantar y deja al aire lo que es digno de verse.

Sbk? La controvertida campaña promocional –la belleza exuberante de la actriz recargada contra un pajar– y la publicidad que rodeaba a un bra push-up que Hughes diseñó para ella

Asi es, los ingenieros aeronáuticos del millonario Huges diseño un nunca antes visto bra

La época de Jane Russell
Completan el mapa de la década las pin - ups. Rita Hayworth lo era, pero serán Marilyn Monroe, Jane Russell y desde las pantallas bizarras, Betty Page, las mejores exponentes.

Las pin - ups eran un objeto sexual. Mujeres de físico escultural y bombas sexys. Respondían al típico modelo de la chica americana sana y representaban, al mismo tiempo, lo común y lo inalcanzable. Por primera vez, las películas instalaban el centro de la tensión narrativa en el cuerpo femenino y sus movimientos. Eso puede verse en cualquiera de las películas con Marilyn Monroe.


La cámara se detiene para verla (Los caballeros las prefieren rubias, Como casar a un millonario, Una Eva y dos adanes), para admirar su cuerpo, como lo haría cualquier hombre. Pero Marilyn, mito insuperable del cine, último gran icono del siglo 20, que opaca incluso, la influencia de Marlene Dietrich o Greta Garbo, podría considerarse como una reversión de la platinada de los 30, Jean Harlow, con algunos toques de la portentosa Mae West. La misma Mae lo recalcaba: “No tenía la debida forma de hablar para asumir mi personaje, aunque su apariencia era la más cercana a mí imaginable.

Creo que Marilyn es muy atractiva y constituye el tipo que agrada a las masas, las cuales creyeron que con ella tenían a otra Mae West. Pero no sabía hablar. Y tenía que rodearse de dos o tres figuras, porque no podía crearse una historia a su medida como yo"

Pagina12
Fido.Palermo
Mitos y Leyendas del Sujetador
Tuasesor

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