sábado, 30 de abril de 2011

Esto sucedio en un día Lluvioso y Frío

El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre: OK, papá, estoy listo.
Su papá, que era un Pastor, le dijo, Listo para qué?

Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes.
El papá respondió, Hijo, esta muy frío afuera y está lloviznando.
El niño miró sorprendido a su padre y le dijo, Pero Papá, la gente necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.

El Papá contestó, Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.
Con desespero, el niño resondio Papá, puedo ir yo solo? Por favor?
Su padre titubeó por un momento y luego dijo: Hijo, tú puedes ir. Aquí tienes los volantes, ten cuidado.
Gracias papá!, fue la respuesta.

Y con esto, el hijo se fue caminando por todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.

Despues de dos horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último volante en mano, se detuvo en una esquina y miró que la calle estaba totalmente desierta.
Entonces viro hacia la primera casa y se encaminó hasta la puerta, tocó el timbre varias veces y esperó, esperó... pero nadie salió.


Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo.
El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.


Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó:
Qué puedo hacer por ti, hijo.


Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo,:
"Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que Dios realmente la ama y vine para darle mi último volante, que habla sobre Dios y Su Gran Amor".
El niño le dio el volante y se fue.
Ella solo dijo: Gracias, Hijo, y que Dios te bendiga.'


El siguiente domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó: si alguno tuviere un testimonio ó algo que quiera compartir? Favor de pasar, es su turno de hablar!

Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:
Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el domingo pasado no era Cristiana.
Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un dia particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.

Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello.
Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta.


Entonces pensé, 'speraré un minuto y quien quiera que sea se irá
Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona comenzó a golpear la puerta con fuerza.


Entonces me pregunté, QUIEN PODRÁ SER?
Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme!
Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.

Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto.
Su sonrisa, ohhh, nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín: 'SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama.'

'Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.
Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga. Ya no las necesitaría más. Como ven... ahora soy una hija feliz del REY.

Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás del volante, yo vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.'


Todos lloraban en la iglesia.
El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolablemente.
Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.

Lucas 18,27: "Él les dijo: lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios".

Sabemos que Él lo puede todo, verdad? Pero por que no confiamos en Él?
El problema con muchos de nosotros es que no creemos que Dios abrirá una ventana y derramara bendiciones sobre nosotros...
Y lo mas grave: No nos sentimos merecedores de recibirlas!!!!!


Reto a cualquiera a tratar a Dios como un amigo.
Él es fiel a su palabra. Dios no puede mentir y sus promesas son seguras.

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