martes, 2 de agosto de 2011

El Monstruo, Anders Behring Breivik, autor de la matanza de Noruega

No había querido hablar de este señor, mas que nada hasta saber si él era el culpable y saber que lo había impulsado a tan atroz matanza, pero soy de la idea que estamos condenados a repetir la historia que no se desmenuza y analiza... y en el mundo en que vivimos, tristemente, hay muchos locos como él...

El Monstruo que vivía en el barrio de Skoyen, al oeste de Oslo
Este es un suburbio tranquilo de casas de color rojo y ocre donde viven familias "bien" y de posición desahogada. La mayoría tienen chimeneas, jardines cuidados y flores en los balcones. Las avenidas son anchas, la vegetación espesa y, en general, nadie parece vivir bajo los efectos de la vida moderna, como el tráfico o la contaminación.


A la madre de Breivik la saludaban cada vez que la veían... hasta ahora!
Muchos vecinos dicen no conocerlo a él, pero los que lo recuerdan, dicen que no tenía aspecto de ser un asesino, no parecía ser un monstruo.

Vamos un poco más atras
Anders Behring Breivik nació en Londres en 1979. Su padre, un diplomático de la Embajada de Noruega, y su madre, enfermera, pelearon por la custodia del chico. Ella se hizo finalmente cargo de su educación. Aunque Breivik mantuvo cierto contacto con su padre, la relación se rompió en 1995. "Tiene cuatro hijos, pero ha cortado el contacto con todos ellos. Está claro de quién es la culpa", explica el propio Breivik en el manifiesto de 1.500 páginas que envió a varias personas por Internet poco antes de cometer los asesinatos.

Peter Svaar, periodista de la televisión pública noruega y amigo de la infancia de Breivik, lo recuerda como un "chico agradable, inteligente y leal a sus amigos...Tenía todas las posibilidades, nunca le ha faltado nada. Nunca ha sido víctima de alguna injusticia social. ¿De dónde viene su odio?", se pregunta Svaars.

Aparentemente, nada traumático le sucedió en su niñez.
Su madre era una feminista moderada que le dio una educación que, según él, le convirtió en un débil. "No me gusta la educación superliberal, matriarcal y sin disciplina que me dieron. Me feminizó"

La relación con su padre se rompió definitivamente cuando tenía 16 años,  («en la edad del grafiti, la edad difícil», escribió el asesino en su diario. De hecho tenía mucha facilidad para el grafiti. Sus amigos le recuerdan por eso más que por otra cosa. Si bien era algo rebelde, en clase no llamaba la atención.

Al final de la adolescencia, empezó a aislarse: No encajaba con los demás. Siempre pasaba desapercibido. Su complejo de inferioridad le llevó a preocuparse por su apariencia física. Ya maduro, empezó a tomar esteroides para aumentar la masa muscular. Incluso acabó pasando por el quirófano en EU, donde se operó la nariz, la frente y el mentón.
Se jactaba de salir con muchas mujeres pero nadie le conocio alguna novia.

Trató siempre de cultivar una imagen de macho y llevó ese extremo hasta el pensamiento político. De alguna forma, lo que viene a decir Breivik en su manifiesto es que los socialdemócratas han hecho de Noruega un país de nenazas.

"Intenté contactar con mi padre hace cinco años, pero me dijo que no estaba mentalmente preparado", se lee en otro momento de su manifiesto.

En 1999 se afilió al Partido del Progreso, una formación conservadora que acabó abandonando en 2004 por considerarla demasiado tibia con el multiculturalismo y la corrección política, según él, los grandes males de Europa.
Había tonteado con el nazismo a los 18 años, pero pronto le pareció que no era su camino. Según él, el problema son los musulmanes, no los judíos.


El año de 1999 es la fecha que marca políticamente su ideología. El bombardeo de la OTAN sobre Serbia es descrito en su libro como una traición a la cristiandad en favor de los musulmanes. Quiza fue cuando se tranformo de un "chico normal" en un tipo obsesionado con eliminar a las personas a quienes consideraba debiles.

No hizo el servicio militar, un amigo suyo dijo que lo rechazaron por "inestable", pero Breivik asegura que no lo hizo porque defienden ideas en las que él no creía.
Aqui es cuando dicen que "él" y no un grupo, comienza a maquinar su crimen.
En su cabeza empezó a organizar un ejército imaginario con él como general y soldado. Modificó un traje de gala al que colgó parches y medallas de su invención, se vio a sí mismo como un miembro de los templarios. Contactó en Internet con todas las personas y grupos que criticaban la religión islámica, leyó ensayos y debatió en foros las ideas que quería implantar.

En esos circulos defienden una guerra contra el islam: Él la quería llevar a cabo!
Empezó a organizar la misión que él mismo se había encomendado para salvar a Europa de la amenaza islamista que -a su entender- trae consigo la inmigración.


En mayo, alquiló una granja en las afueras de Rena, 160 kilómetros al norte de Oslo. Se entretenía viendo el festival de Eurovisión y jugando a los videojuegos, pero la mayoría del tiempo trataba de convertir seis toneladas de fertilizantes y polvo de aspirinas en material explosivo. Nunca levanto sospechas, pues ademas de tener su licencia de armas en regla, se cree que gracias a su trabajo agrícola pudo hacerse con los productos necesarios para fabricar el explosivo.

Días antes de cometer los atentados, Breivik se registró en Facebook. La foto de su perfil -pelo largo, abrigo, corbata, perilla recortada- dista mucho de la imagen que tiene en la actualidad, con el pelo rapado y bastante más gordo.

En las últimas semanas, tomó drogas para sentirse más fuerte y eficiente, según relataría luego a su abogado. No creo que se pueda alegar demencia o algun defecto, pues con mucha lucidez escribio el pasado 17 de julio en twitter "Un hombre de convicciones equivale a una fuerza de 100.000 que solo tienen intereses"
El 22 de julio, Breivik se levanta temprano, hace las últimas pruebas con los explosivos y se viste de policía. Luego escribe en su facebook: "Creo que esta será mi última entrada de hoy. Es viernes, 22 de julio, las 12.51"

Reconstrucción de la matanza de la isla de Utoya!
Un Paraiso de poco más de 10 hectáreas a tan solo 40 km de la capital.
La isla de Utoya trae muy gratos recuerdos a los dirigentes laboristas noruegos... Allí se formaron parejas y amistades que todavía duran.
En sus folletos informativos, los jóvenes del Partido Laborista (AUF) animan a los suyos anunciando que "Utoya es el mejor lugar de Noruega para conocer gente: aquí encontrarás jóvenes de todo el país, habrá conciertos, discoteca y citas. ¡Hasta tenemos un Sendero de los Enamorados!".



Era el cuarto día de la acampada veraniega
Se habían contabilizado a casi mil muchachos de entre catorce y veintitantos años, que llegaban con grandes espectativas de diversión, cuando escucharon por la radio que una explosión cerca de la sede del Gobierno central, en Oslo, mata a 8 personas y destruye casi todo el barrio de oficinas y ministerios donde su líder del partido, el primer ministro Jens Stoltenberg, seguramente preparaba el discurso que pronunciaría al día siguiente ante ellos... se preocupan... lo que no saben que el "autor" se dirigía hacia alla.


Al saber del atentado, Eskil Pedersen y Asmund Aukrust, lidereres laboristas, suspenden todas las actividades del día y reunen a 530 muchachos que aun permanecían en la isla. A esas alturas muchos creen todavía que la bomba ha sido obra de algún grupo islamista internacional.

Johannes Dalen Giske está trabajando en el ferri Thorbjorn cuando un tipo alto y corpulento, con uniforme de policía y que lleva una bolsa, le pide que le lleve a la isla. Giske le deja pasar tras pedir permiso al capitán.
Asi, disfrazado de policía, Anders Behring Breivik llega a la Isla de Utoya
Es el autor de los atentados de Oslo. Nadie lo sabe entonces, pero el coche bomba solo ha sido una trampa para despistar a la policía y tener mas tiempo de maniobras en la isla.

El visitante desembarca en Utoya a las 16.07. Minutos después abre fuego sobre Monica Bosei, de 45 años, quien se había ganado el mote de "la madre de Utoya" porque ella es quien ha organizado las acampadas de los últimos 10 años.

Luego asesina a Trond Berntsen, de 51 años, un policía fuera de servicio y hermanastro de la princesa noruega Mette-Marit.
Tras cobrarse las primeras víctimas, emprende el camino hacia la casa principal del complejo de Utoya. Nueve jóvenes que escuchan los disparos se refugian en el barco de Giske. Sin entender muy bien la situación, este decide regresar con esos nueve pasajeros. Entre ellos se salva Eskil Pedersen, presidente de AUF (Partido Laborista noruego).


En su camino hacia el centro de la isla, Breivik dispara a discreción. Abate a Ingvild Leren Stensrud, una chica de 16 años que sobrevive a los tres impactos ocultándose a rastras entre los cadáveres. Al alcanzar la cafetería de la Isla, donde los jóvenes aún ignoran del todo lo que está pasando, Breivik los llama a voces: "Acerquense, que tengo información importante sobre el atentado de Oslo".
Mata a los dos jovenes que se pusieron en primera fila. Los demás huyen despavoridos.


En la cafetería se halla Alí Esbati, economista de 34 años invitado a Utoya para impartir un seminario. Esbati no da importancia a los primeros ruidos y gritos. Pero la expresión desencajada de los jóvenes que se refugian en la sala le lleva a tirarse al suelo con los demás. "¡Todos fuera de aquí!", les gritan algunos muchachos a través de las ventanas. Esbati sale por una de ellas y evita así el embudo que se estaba formando en la puerta trasera. A la izquierda está el bosque. Decide esconderse allí.

A las cinco y media de la tarde, la policía de Buskerut recibe las primeras llamadas de socorro provenientes de la isla.

Utoya se convierte en una trampa mortal.
Breivik continua su recorrido tranquilamente, armado con el fusil automático que ha sacado de su bolsa. Cuando algún herido da señales de vida, lo remata con su pistola Glock.


 Julie Bremnes, participante de 16 años le envía un mensaje de texto a las 17.42: "Mamá, dile a la policía que se den prisa, la gente está muriendo aquí". Marianne Bremnes, que vive cerca del círculo polar Ártico, le responde enseguida:
-Lo estoy intentando, Julie, la policía está en camino. ¿Te atreves a llamarme?
-No. Dile a la policía que hay un loco dando vueltas y disparándole a la gente. Que se den prisa.
-La policía lo sabe, ha recibido muchas llamadas. Todo va bien, Julie, la policía nos está llamando ahora. Envíanos una señal de vida cada cinco minutos, por favor.
-Tememos por nuestras vidas.
-Lo entiendo, cariño. Sigue escondida y no te muevas. La policía esta de camino, si es que no ha llegado ya. ¿Has visto a alguien herido o muerto?
-Estamos escondidos en las rocas de la costa.
-Vale. ¿Quieres que le diga a tu abuelo que pase a recogerte cuando haya pasado todo? Tú decides.
-Sí.
-Vamos a llamar al abuelo ahora.
-Te quiero, aunque me porte mal a veces. No siento pánico, pero estoy muerta de miedo.
-Lo sé, cariño. También te queremos mucho. ¿Sigues oyendo disparos?
-No.

Mientras Marianne trata de tranquilizar a su hija, Breivik continúa con la matanza. Los muchachos que se ocultan en el bosque orientan su huida según la dirección de donde les llegaba el sonido de los disparos. Kristoffer Niborg, de 24 años, corre con un grupo de amigos por los bosques de Utoya.
Sienten como Breivik les pisa los talones. Deciden abandonar la protección de los árboles para buscar la salvación tirándose al agua muy cerca de la zona nudista. El agua está fría. La ropa empapada tira de ellos hacia el fondo y su esfuerzo no les basta para alejarse lo suficiente. Breivik, tan tranquilo, se planta en la orilla y encara el rifle una y otra vez. Christopher logra escapar, pero varios de sus amigos mueren cerca de él.


Edvard Fornes, de 16 años, también se encuentra en la costa. Escondido entre la vegetación, ve cómo Breivik descubre a un grupo de compañeros ocultos en una zanja. Los chicos suplican piedad. Breivik abre fuego y los mata, "como a perros", según diría Fornes. Breivik se dirige a otros jóvenes que escapan: "Vengan a jugar conmigo".
Fornes se tira al lago y empieza a nadar. Cuando se gira, ve cómo Breivik le apunta con su rifle y se sumerge para bucear. El agua está a dos grados.. pero logra escapar ileso.

Los jefes de la policía de las ciudades cercanas, saben que cuentan con muy pocos efectivos, casi todos fueron llamados a la capital, por lo del coche bomba... asi que el jefe de la policía de Oslo, Arnstein Gjengedal, ordena a las fuerzas de élite antiterroristas Beredskapstroppen que acaben con la matanza de Utoya.
La policía solo tiene un helicóptero, que carece de suficiente capacidad para llevar desde Oslo a los policías con todos sus pertrechos. Los agentes no llegan a la orilla del Tyrifjorden hasta las 18.09. Tienen que esperar 16 minutos más hasta que un bote les lleve a la isla.


Por aire, la televisión pública noruega es la primera en llegar
Captando a decenas de personas que huyen a nado de las costas de Utoya.
El ruido que hacen las aspas del helicóptero del noticiero, hace pensar a algunos que la policía ya ha llegado. Y salen de sus escondites! Que horror!
Ali Esbati se dirige a un grupo de personas, entre ellos estan dos niños de 9 y 10 años. Uno de ellos llora: "Han matado a mi padre, he visto como mataban a mi padre". Esbati cree que el padre de ese niño sería Berntsen, el policía que fue segunda víctima de Breivik.


El helicóptero solo lleva una cámara de televisión, que graba impotente las únicas imágenes de Breivik disparando en la isla. A ras de suelo, Esbati se percata de la presencia de otro adulto de uniforme. Lo toma por un policía hasta que abre fuego sobre el grupo de jóvenes. Esbati está a solo 10 metros del asesino. Se tira al agua y escapa.

Hay un policía disparandonos!
Ivar Benjamin  tambien creyo que era un policía y ".. lo llamamos agitando los brazos. Él estaba allí intentando tranquilizar a los chicos que estaban a su alrededor, de repente, impasible, se dio la vuelta y comenzó a dispararnos a todos" narraría días después para el periódico Dagdladet.
Julie seguía enviando mensajes de texto a su madre a través del teléfono móvil.
-La policía está aquí.
-Dicen que el que dispara lleva uniforme de policía. Ten cuidado. ¿Qué está pasando?
-No lo sabemos.
-¿Puedes hablar ahora?
-No, sigue disparando.
-Una unidad antiterrorista está ahí intentando atraparlo.
-Ok.
-¿Te buscamos un vuelo a casa mañana?

-No estoy para eso ahora.
-Lo entiendo.

También el vicepresidente del Partido Laborista, Asmund Aukrust, que se había escondido en el bosque, se da cuenta de que los árboles no son un buen lugar para protegerse de Breivik. Elige una tienda de campaña del camping, donde se encierra con la esperanza de que Breivik no regrese a buscar más víctimas. En las primeras dos horas que pasa oculto en su tienda escucha muchos tiros y gritos. Al final, solo la lluvia golpeando la lona. Se aferra a un pensamiento que le permite mantenerse en calma: "Esto es una locura y tendrá que terminar antes o después".


Se encargará de ello Jacob Bjertnaes, que desembarca en Utoya a las seis y media de la tarde con el comando de élite. Se dividen en dos grupos. Uno se encamina al norte y otro al sur. Es este último el que ve al terrorista a unos 350 metros. Los agentes gritan para que Breivik deponga las armas. Tienen orden de disparar si se resiste o tiene explosivos en su cuerpo. Breivik no se la juega. Levanta los brazos y, en el mismo gesto, arroja el arma a más de 15 metros de sí. No dice nada. Los agentes le esposan. Terminan los 79 minutos de Breivik en Utoya.

La conversación entre Julie y Marianne prosigue mientras tanto:
-¿Sabes si lo han cogido ya?
-Te tendremos informada, cariño. Estamos siguiéndolo todo por televisión. Eh, ¿sigues ahí?
-Si, los helicópteros están dando vueltas sobre nosotros...
-Así que debes estar bien...
-Buscan a gente en el agua, aún no nos han rescatado. ¿Qué dicen en las noticias?
-La policía ha llegado a Utoya en un bote. Por lo demás, nada nuevo. No sabemos qué ha pasado con el pistolero, así que sigue quieta.
-¡Ya lo tienen!

Aukrust permanece escondido durante horas. La clínica universitaria de Oslo acoge a 32 heridos, 23 de ellos de extrema gravedad. Breivik usó balas de punta hueca, que se fragmentan tras el impacto con el cuerpo y se dispersan así por el organismo causando daños impredecibles.

Los médicos inducen el coma a varios de ellos.
Preguntado hace unos días sobre el despertar de estos pacientes, el cirujano Aksel Naess explicó que el último recuerdo de estas personas son las carreras por la supervivencia en los bosques de Utoya. "Lo primero que hacen es preguntar si sus amigos siguen vivos".

El próximo viernes volverá a ser interrogado para esclarecer los atentados. El se mantiene en que actuó solo, aunque la policía habla que tenga cómplices... y se habla de al menos dos celulas que pudieron haberle ayudado!

Mientras tanto, el presunto autor del doble atentado permanece completamente aislado, vigilado 24 horas al día con todas las medidas de seguridad para evitar que intente suicidarse y evitar que sea atacado por otros prisioneros.


Tomados de las Notas Del Pais
El Monstruo que vestía de macho
79 minutos con Anders Behring Breivik matando
Hay que leer tambien
Lecciones de Noruega
Breivik da razones del por qué lo hizo
La gente salía corriendo y les disparaba por la espalda

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