domingo, 23 de diciembre de 2012

Paso la Docemanía... ahora sigue la Triscaidecafobia!

El 2013 ha comenzado y con él nacerán ideas que seguramente en algún momento servirán para atraer la atención de la gente, aunque sea por un breve momento. Al igual que en 2012 (año en que se creyó en un fin del mundo supuestamente predicho por los mayas), es muy probable que en este año nuevo se inventen ideas basadas en la tesis de que el número 13 es de mala suerte.

Y es que, en efecto, el número 13 siempre ha sido mal visto por las comunidades de todo el mundo. Se cree que se trata de un número con sentido enigmático, de mala suerte o malos augurios. De hecho, el exceso es tanto que se ha creado el término triscaidecafobia para referirse al miedo irracional al número 13, cuya historia sugiere recordar la Última Cena en la que Jesucristo era el invitado decimotercero y al día siguiente sería traicionado y crucificado.

A partir de entonces, numerosas situaciones relacionadas con el número 13 (como los martes 13 en países hispanohablantes y los viernes 13 en los anglosajones) han sido clasificadas como “de mala suerte”.

No obstante, hay quienes han sabido aprovechar la situación, como el escritor Lemony Snicket, quien escribió “Una serie de catastróficas desdichas”, una serie de novelas que consta de 13 relatos basados en las desafortunadas vidas ficticias de los huérfanos Baudelaire. La serie (completada con el lanzamiento del último libro el viernes 13 de octubre de 2006) vendió más de 55 millones de copias en todo el mundo y fue traducida a más de 40 idiomas, sin contar la película que se hizo en el año 2004.

Pero, entonces, ¿sería prudente considerar al recién llegado 2013 como un año de malos augurios? La respuesta estaría en cada individuo, ya que no podemos considerar una “mala suerte igualitaria” para todos. “Mala suerte” es un concepto subjetivo, porque lo que para unos es infortunio para otros es fortuna. 

En cualquiera de los casos, lo peor que podría pasar en el 2013 sería que el mundo ahora sí tuviera un fin catastrófico como el que ilustraban las películas de Hollywood antes del 21 de diciembre de 2012.

¿Y los propósitos...?

Según un sondeo realizado por la firma internacional Randstad, México es el país que más propósitos hace para el año nuevo, los cuales en su mayoría son metas a nivel profesional. En el mismo sondeo, Randstad consideró que para que esos propósitos se vieran cumplidos, sería necesario que los mexicanos fueran realistas con sus objetivos, es decir, que se propusieran metas específicas y fáciles de alcanzar.

Bajo esta premisa, es sencillo apuntar que cada uno de nosotros debería desarrollar un plan de acciones en el que plasmemos los pasos necesarios para lograr nuestros objetivos, obviamente asegurándonos de cumplirlos día con día.

Así la “mala suerte” estará de sobra y el año que inicia podrá ser un poco menos adverso

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