sábado, 2 de febrero de 2013

Dónde encontraremos la Verdad? En Dios! Y en sus Profetas!

Había una vez un hombre que se extravió en el desierto.
Camino dos días bajo el inclemente sol. Por las noches trataba de dormir a ratos y recuperar fuerzas, pero el hambre y la sed se lo impedían.

La tercera noche decidió no dormir y hacer un esfuerzo extra aprovechando una iluminada luna llena... sabía que era su ÚNICA OPORTUNIDAD.
Casi al amanecer, vio nacer los primeros rayos del sol sobre un oasis.
Se encamino hasta allá rogando no fuera un espejismo... el rumor del agua y del viento sobre las palmeras reconforto su alma!
Apenas llego, se metió de un salto a sus dulces y cristalinas agua... Bebió, bailo y grito de emoción... 

Qué bonito, verdad? Pues no, fijateeee!
Todavía no había saciado su sed cuando se da cuenta que tan solo unos metros mas arriba hay un gran rebaño de cabras apacentando, bebiendo, jugando con sus tiernos hijos, se lavan... y defecan sobre la misma agua que el bebió!

Rápidamente se levanta y camina todavía mas arriba del río buscando aguas limpias y puras y encuentra la FUENTE VIVA de aquel manantial.

Beber de esas aguas sucias y contaminadas es semejante a la Adivinación!
Por qué buscamos ayuda en aguas turbias?
Por qué no nos dirigimos a la Fuente Viva y Verdadera?

Somos Ingratos! Al olvidarnos de nuestro AMOROSO PADRE!
Somos Incrédulos! Cuando nos dirigimos a personas mundanas, mortales e imperfectas su ayuda, en lugar de al ETERNO
Somos Soberbios! Cuando pensamos que "una persona" o "cosa" puede mas que el TODOPODEROSO
Somos comodinos! Cuando confíamos en gente que falsamente usa el nombre de Dios, solo intentan develar por sus propios medios lo que sólo Él conoce
Somos Ignorantes!

Acaso cuando yo te ofrezca un regalo vas y buscas a un completo extraño para que por su intersección yo te lo envíe!
No! Entonces?

Se puede recurrir a los Santos?
Los santos son nuestros grandes amigos y ciertamente nos ayudan desde el cielo
Ellos se pueden comunicar con nosotros según Dios les permita... Pero Nada más!
Insisto: Por qué recurrir a otros, por muy buenos que hayan sido, si DIOS mismo nos ha invitado a recurrir a EL. 

PERO no está permitida la adivinación. En la adivinación se consulta con un medium esperando por medio de esta persona respuestas a nuestras preguntas. Aunque se identifiquen como cristianos y digan cosas muy piadosas, la obra de los adivinos no es de Dios.


Se debe distinguir entre adivinación y profecía.
Dios nos dio LA REVELACION DIVINA y también los MEDIOS NATURALES QUE SI NOS SON LICITOS, como la Inteligencia, el Estudio, la Ciencia y Recursos Naturales para que nos preparemos responsablemente para el FUTURO.

El Catecismo de la Iglesia Católica 2115 dice: "Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. Sin embargo, la imprevisión puede constituir una falta de responsabilidad".


Los Profetas

Empezando con la primera conversación de Adán con Dios, la gente que ha vivido aquí en la tierra se ha beneficiado por tener profetas. Los profetas son poseedores del sacerdocio que están autorizados a hablar por Dios. Mucha gente se siente familiarizada con los profetas del Antiguo Testamento como Moisés o Noé.

Los profetas son necesarios para que nosotros aprendamos los mandamientos y entendamos las enseñanzas de Dios. Adán recibía enseñanzas de Dios, pero él no fue el último profeta. Dios continuó enviando profetas para acrecentar nuestro entendimiento de los principios del evangelio y enseñarnos a enfrentar situaciones específicas en nuestro propio tiempo. Algunas enseñanzas de los profetas tenían el propósito de permanecer vigentes y ser seguidas y enseñadas por siempre; otras, como el mandamiento de construir un arca, solamente eran para una situación o tiempo específico.
Los profetas ayudaron a preparar a la gente del mundo para el nacimiento del Salvador, Jesucristo. Se les dio profecías que les ayudaría a reconocerlo cuando viniese, y se les enseñaró el evangelio a un nivel que les permitiría estar preparados para Su venida. Cuando Jesucristo empezó su ministerio mortal, también se convirtió en un profeta, el profeta más grande de todos los tiempos. Como el Unigénito hijo de Dios, El tuvo una relación más cercana a Dios que ningún otro profeta.

Después de Su muerte, los apóstoles que Jesús había escogido llevaban a cabo la obra y recibían profecía para la Iglesia. Sin embargo, cuando murieron, la profecía también terminó en la tierra. Nadie estaba autorizado a recibir profecía a favor de toda la Iglesia, un tiempo que se conoce como la Gran Apostasía.

Esta apostasía terminó cuando José Smith fue escogido para ser el primer profeta de los últimos días. Estos son los últimos días antes del regreso del Salvador, y así como se llamó profetas para prepararnos para la primera venida de Cristo, ellos están otra vez en la tierra para prepararnos para la segunda venida. Dios ha prometido que con esta restauración, el mundo nunca más volverá a quedarse sin un profeta.

En la actualidad los mormones son guiados por un profeta. Un sistema ordenado que hace que Dios esté a cargo totalmente asegurándonos que nunca estemos sin un profeta, y asegurando que los profetas no serán escogidos mediante negociaciones o votos. La Iglesia es guiada por el profeta, dos consejeros y un quórum de doce apóstoles. Ellos están en el orden de fecha cuando fueron escogidos para ser un apóstol. A la muerte del profeta, la Primera Presidencia (el profeta y sus consejeros) se disuelve. Cada persona retorna a su lugar en el quórum y el más antiguo se convierte entonces en el nuevo profeta y escoge nuevos consejeros. Esto deja a Dios en total control, ya que El controla el tiempo de vida de una persona.

Siguiendo este patrón, Thomas S. Monson es el profeta actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días, llamada con frecuencia como mormones. En esta función, el es la única persona que puede recibir revelación para toda la Iglesia.

Cada persona puede recibir revelación para sí mismo y para aquello en lo que él sea responsable. Por ejemplo, un padre puede recibir revelación para sus hijos, y un maestro de la escuela dominical puede recibir revelación referente a cómo enseñar la clase. Un obispo (un pastor laico mormón) puede recibir revelación sobre cómo guiar a su congregación. Solamente un profeta, sin embargo, puede recibir revelación para toda la Iglesia.

A los mormones se les enseña que cuando ellos están buscando saber lo que Dios quiere que sepan, entonces deben buscar lo que el profeta más reciente haya hablado del tema. De otra manera podrían encontrarse construyendo un arca cuando no va a llover. Aunque la doctrina no cambia, la práctica sí, como en el caso del arca. La doctrina es seguir las advertencias que Dios envía. La práctica era construir un arca. Hoy, continuamos siguiendo las advertencias de Dios, pero no construimos arcas porque es un tiempo diferente y nuestras necesidades son diferentes. Así, mientras que los profetas a través de la historia, tanto en los tiempos antiguos como en los actuales, han enseñado muchas cosas, es la enseñanza del profeta más reciente la que seguimos.

Muchos cristianos de hoy honran y siguen a los profetas del Antiguo Testamento, y al Salvador y a Sus apóstoles. Sin embargo, encuentran inaceptable tener un profeta que esté vivo, aun cuando la gente del Antiguo y del Nuevo Testamento esperaba escuchar a sus profetas mientras ellos estaban vivos. Actualmente, a la gente le gustan sus profetas que han muerto y han sido enterrados hace muchos siglos.

Theodore Tuttle dijo, “Es cosa fácil creer en los profetas muertos. Mucha gente lo hace. Por alguna razón misteriosa existe un aura de credibilidad en ellos. Más no es así con el profeta que vive entre nosotros, el que debe enfrentar los desafíos cotidianos. Pero es una gran cosa creer en los profetas vivientes. Nuestra salvación está supeditada a nuestra creencia en un profeta viviente y en sujetarnos a su palabra. Solamente Él tiene el derecho a revelación para toda la Iglesia. Sus palabras, por sobre aquellas de cualquier otro hombre, deberían ser consideradas y estimadas por la Iglesia así como por el mundo. Algún día se entenderá esta verdad.” (A. Theodore Tuttle, “¿Qué Es un Profeta Viviente?,” Ensign-revista en inglés, julio 1973, 18)

Jesucristo habló sobre este mismo problema. El dijo, “No existe un profeta sin honor, excepto en su propio país y entre los suyos y en su propia casa.”(Marcos 6:4). En otras palabras, nos sentimos más seguros con profetas impersonales y distantes. Pero como lo entendió Jesús mejor que la mayoría, un profeta es un profeta así sea tu vecino. El único requisito es que él sea personalmente escogido por Dios, y no por el hombre.

Thomas S. Monson es el profeta actual. Aunque él no tenga una larga barba, una bata blanca, o un séquito, él es tan profeta como lo fue Moisés o Noé porque, al igual que estos profetas del Antiguo Testamento, el fue escogido por Dios

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