martes, 12 de febrero de 2013

Renuncia de Benedicto XVI

La renuncia del papa Benedicto XVI fue anunciada ayer por la mañana
La noticia ha sido objeto de una extensa cobertura mediática, centrándose en el carácter insólito de un hecho como este en la historia, calificado por algunos como «revolucionario», al ir contra la tradición católica en la que el papa extiende su pontificado hasta el momento de su muerte.

Benedicto XVI se convirtió en el primero en renunciar en 598 años de papados, pues el último en dimitir había sido Gregorio XII, en 1415.
Dicha renuncia se hará efectiva el 28 de febrero, a las 20:00 horas de Roma.
En ese momento, la sede apostólica quedará vacante y dará comienzo un cónclave para elegir al siguiente Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

Aunque se venía venir, causo una gran sorpresa!
En 2009, el teólogo y sacerdote suizo Hans Küng, al que la Santa Sede anuló en 1979 su autoridad para ejercer teología católica, pidió la dimisión del papa ante lo que consideró «una cadena de errores en los que Benedicto XVI ha ido poniendo obstáculos en el diálogo de las iglesias cristianas entre sí y con otras religiones». Citó por ejemplo la revocación que había hecho ese mismo año de la excomunión impuesta al arzobispo francés Marcel Lefebvre y al obispo inglés Richard Williamson, entre otros.

En marzo de 2010, algunas personas pidieron la renuncia de Benedicto XVI debido a la revelación por parte de la prensa de una serie de escándalos de pederastía, en los que estaban involucrados sacerdotes. Aunado a ello, está la noción de que antes de su nombramiento como máximo dirigente de la Iglesia católica, y mientras dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe «no reaccionó con rapidez ni con fuerza» en el caso de un sacerdote acusado de abusos sexuales. A pesar de ello, sí llevó a cabo investigaciones en esta índole e intentó atajar el problema con nuevas medidas y penalizaciones a los culpables.
Lo anterior suscitó un escándalo mediático contra la Iglesia católica y la figura papal depositada en Benedicto XVI.


La revista italiana Panorama publicó un artículo tras el anuncio de la renuncia en donde daba a conocer que Benedicto XVI pudo haber tomado su decisión también por el escándalo Vatileaks y las posteriores investigaciones realizadas por tres cardenales para conocer al responsable de la filtración de documentos del Vaticano. El 17 de diciembre, según publica la revista, el Papa obtuvo un informe detallado por parte del trío de cardenales en donde se daba a conocer una «extendida resistencia en la Curia al cambio y muchos obstáculos a las acciones pedidas por el Papa para promover la transparencia». El Pontífice quedó muy sorprendido por tal revelación

Ese mismo año, en 2010, Benedicto XVI dejó abierta la posibilidad de una renuncia a su ministerio en su libro Luz del mundo: El papa, la Iglesia y los signos de los tiempos, cuando señaló que en caso de que «el papa ya no sea física, psicológica y espiritualmente capaz [...] entonces tiene el derecho, y bajo ciertas circunstancias la obligación, de renunciar». Dos años después, su salud comenzó a deteriorarse por problemas cardíacos, motivo que le había llevado a no poder participar en numerosos eventos públicos en comparación a sus años anteriores.
Su hermano, Georg Ratzinger, ya sabía de tal decisión meses antes del anuncio y coincidió en que era un hecho evidente pues «[él] no dejaba de sentirse más y más viejo [...] Él ya no tiene las fuerzas. Está en un proceso natural de envejecimiento [...] desea más calma para su vejez».
En julio de 2012, el periodista italiano Gianluigi Nuzzi, autor de Su Santidad: los papeles secretos de Benedicto XVI, comentó: «está claro que hay una fatiga en el Santo Padre por mantener unida a la Iglesia o, por lo menos, al Vaticano».

De acuerdo al periódico L'Osservatore Romano, el Papa tomó la decisión de renunciar durante sus visitas apostólicas a México y Cuba, en marzo de 2012. Tras la renuncia, el Vaticano explicó que esta se debía primordialmente a su vejez, y no tanto por padecimientos en su salud que son propios de una persona de tal edad, una declaración que va acorde a lo anunciado por el Pontífice.


Reacciones
Chirri, corresponsal italiana presente en el anuncio de dimisión del papa y la primera en interpretar el mensaje en latín, confesó haberse sentido «nerviosa [...] sentía que las piernas me temblaban», después de escuchar el comunicado. Su primera reacción, al igual que la de todos los presentes en la ceremonia, según recordó, era de incredulidad, pues «hacía siglos que un papa no renunciaba». Hay que subrayar que la reacción de Chirri resulta relevante, pues fue la primera en comprender el mensaje y darlo a conocer a la prensa internacional, en contraste a varios cardenales presentes que tardaron un par de minutos en comprender la situación. El cardenal Angelo Sodano comparó metafóricamente la renuncia como «un trueno en un cielo sereno», mientras que Federico Lombardi, vocero del Vaticano, señaló: «[el anuncio] nos ha tomado por sorpresa [...pero] ha sido meditado y tomado con total libertad. No se requiere que nadie acepte la dimisión [del Papa]».
Sodano manifestó que el Colegio Cardenalicio apoyaba la decisión del Santo Padre. 

Varios mandatarios políticos, así como representantes religiosos, de diferentes países expresaron su sorpresa igualmente, además de su respeto a la decisión tomada por Benedicto XVI; entre ellos figuraron François Hollande (Francia), Mario Monti (Italia), Angela Merkel (Alemania), Rafael Correa (Ecuador), el imán Riay Tatary (España), Michael D. Higgins (Irlanda), Rafael Correa (Ecuador), Shimon Peres y Benjamín Netanyahu (Israel; Netanyahu detalló que «gracias [a] su acción como Papa [reforzó] las relaciones entre cristianos y judíos y entre la Santa Sede y el Estado hebreo»), Barack Obama (EU), Ban Ki-moon (secretario general de las Naciones Unidas), José Manuel Durão Barroso (presidente de la Comisión Europea)

Entre los líderes religiosos no católicos que expresaron su agradecimiento al papa por su pontificado, se encuentran el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, el Patriarca ortodoxo de Moscú Yona Metzger y el presidente de la Unión de las comunidades islámicas de Italia Izzedin Elzir.

Hubo también opiniones que criticaban tal decisión, como las de los profesores brasileños de historia André Chevitarese, que calificó la renuncia como «una situación embarazosa para el Vaticano [...] Las élites religiosas no tienen un ejemplo reciente de cómo proceder», y Edgar Leite Ferrera, quien comentó que «va contra toda una tradición [...] es un fenómeno raro en la Iglesia», además de señalar que «Si usted es escogido por el Espíritu Santo, como lo es el Papa, no importa mucho si está esclerosado, con Alzheimer o cualquier cosa, porque eso no existe en la relación del hombre con Dios».


Por otra parte un grupo de personas en Irlanda, que representó a las víctimas infantiles de pederastía por parte de sacerdotes, celebró la dimisión al argumentar que su pontificado «ha estado contaminado por los escándalos [sexuales] y esto continuará hasta que se aborden las raíces del problema».

En Italia, la noticia generó incertidumbre en varios habitantes que consideraron como «un momento perturbador». Para el escritor italiano Massimo Franco, en cuya autoría están varias publicaciones sobre el Vaticano, declaró que «la renuncia suma inestabilidad a la inestabilidad [en referencia a la situación política del país]. La iglesia que era una fuente de estabilidad es ahora una importante fuente de inestabilidad

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