sábado, 20 de abril de 2013

Mantras... 100% Méxicanos!

Sigo sin entender a los Coreanos! Será que no me identifico para nada con ellos!
Como cultura, ellos tienen muchas virtudes y su pueblo es digno de toda admiración, pero mil veces me quedo con los mexicanos!

Ya que estamos hablando de orientes... Has oído hablar de los Mantras Méxicanos?
Si, ya sé que los mántras son védicos, pero les voy a recomendar un libro IN-CRE-I-BLE de Mantras Mexicanos!

Asi es, Cómo acabas de leer!
Vamos al principio... Un mantra se refiere a las sílabas que utilizan monjes y religiosos para invocar a Dios.  Los mantras sirven de apoyo para meditar y proteger a nuestra mente, y por ende al cuerpo, contra los ciclos improductivos de pensamiento y acción.

A parte de sus aspectos vibracionales benéficos, los mantras sirven para enfocar y sosegar la mente  hasta que queda clara y tranquila. Desvaneciendo todo aquel pensamientos que nos limita en acción, felicidad y éxito.
Los mantras pertenecen pues al domino de lo sagrado, constituyen el lenguaje divino, y su eficacia es perfecta!

Hasta aquí vamos bien, verdad?
Bueno, pues así como los tibetanos han llevado a todas partes del mundo su sapiencia, nosotros contamos con la fortuna que un singular hombre esta haciendo lo mismo pero con la sabiduría del mexicano!
Frases originadas en los barrios mexicanos como puente entre el humano y la divinidad, la paz, la autorrealización y la liberación de todo lo que no encadena.







Mantras Mexicanos, obra de Prem Dayal
Dayal, quien según su minibiografía escrita en el libro, es italiano, autor teatral, actor, director, asistente del Premio Nobel Darío Fo, además de maestro de meditación y terapeuta, refleja en su libro que se ha acostumbrado tanto al habla popular de la Cd de México, que ha llegado a conclusiones que casan perfectamente con lo que él mismo identifica como “mantras mexicanos”.

Al menos, tal vez para disfrutarlo, él los ve con más objetividad siendo extranjero
Son básicamente tres, al final del comentario veremos algunas conclusiones. Aqui algunas recomendaciones si deseas aplicar estos tres excelsos mantras  para liberar mente y espiritú


1) DESAPEGO 
Di con una actitud de soltura, inhalando y exhalando profundamente: "Me vale madres”.

Al hacerlo sentirás, créeme, un alivio total. Liberador!
Muchos interpretarían esto como una ocurrencia jocosa o una representación de la estereotipada "irresponsabilidad" de algunos sectores sociales mexicanos.
Puede ser. Pero, en el fondo, casi sin pensarlo ni decirlo con frecuencia, cuando las cosas no tienen remedio y su solución está fuera de nuestras manos aunque hagamos hasta lo imposible por resolverlas, llegamos al límite donde todo objetivo se frustra y entonces el urgente desapego de esa situación se traduce en un "me vale madres" (no me importa), y uno descansa, se libera de todas las presiones. No se puede contra lo que no se puede, dicen por ahí.


2) PURIFICACION
Rezar “A la chingada” implicará para el alumno, una enorme descarga de energía.

Inhala y exhala profundamente... luego sueltra el mantra como si soltaras una bomba: ¡A la chingada! ¡A la chingada! ¡A la chingadaaaaaaaaaaaa!

Decirlo es como alejar o expulsar de uno mismo o de su entorno toda negatividad.
Puede ser usado todas las veces que sientas que una presión interior tiene que ser liberada". De hecho, agrega Dayal, este es el Mantra de la Catarsis, que en griego significa, precisamente, purificación. Octavio Paz, en "El laberinto de la soledad", abordó el término explicándolo de una manera tan magistral que lo dejó anclado literaria y definitivamente a la cultura mexicana.


3) DESIDENTIFICACION
Decir "No es mi pedo" te ayudará a elevarte

Dayal, cuenta que cuando un elefante pasa por un pueblo, cosa común en la India, los perros que habitan en el pueblo enloquecen, ladrando, persiguiendo, en todo este desmadre el elefante camina apacible, tranquilo, continuando su andar como si estuviera solo dentro de esa inmensidad de escándalo, no le presta la mínima atención a los perros, tal como si no existieran creando en los perros una desesperante frustración que termina cuando patéticamente se les desinfla el ego perruno. Lo mismo sucede con la mente, que se enfrasca en pensamientos, recuerdos o imaginaciones, pelear con ellos implica perder, éstos son los perros que ladran, tú eres un elefante.
¡No es mi pedo! Es el mantra que libera.


Si sigues los consejos del libro, cuando menos te acuerdes, te quitaras de encima esa frustración que ya se estaba volviendo parte de tu personalidad...

Con algo de practica, un día, podremos cortar de tajo las ataduras mentales que nos impiden elevar el vuelo!



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