jueves, 4 de abril de 2013

Podría existir Telepatía entre Humanos y Perros?

De todas las especies que habitan el mundo, probablemente el perro (Canis lupus familiaris) sea la única con que el ser humano ha alcanzado un nivel de convivencia casi perfecto, una alianza evolutiva que, en ciertas circunstancias, ha asegurado la supervivencia de uno y de otro.

Con un proceso de domesticación que se calcula en más de 30 mil años, los perros y los seres humanos han tenido tiempo de sobra para acompañarse y comprenderse, creando un vínculo de notable comprensión mutua que, según Rupert Sheldrake podría llegar incluso a la telepatía

Rupert Sheldrake, es el primer científico que ha investigado seriamente la telepatía sugiere que esta es bastante común, especialmente entre animales y sus dueños
El estudio de la telepatía históricamente ha sido desdeñado por la ciencia; la percepción extrasensorial suele considerarse el dominio de la charlatanería o de un pensamiento mágico largamente superado por el rigor edificante del pensamiento científico. Sin embargo, la experiencia cotidiana difiere en cuanto a que numerosas personas dicen experimentar sucesos relacionados con una comunicación telepática.

Muchos lo consideran un Hereje, mientras otros afirman que es un Pionero
Rupert Sheldrake, biólogo de la Universidad de Cambridge, es uno de los pocos científicos con altas credenciales que se ha atrevido a investigar la telepatía, particularmente una veta inesperada de la misma: aquella que ocurre entre mascotas y sus dueños.

Un promedio del 48% de los dueños de perros y un 33% de los dueños de gatos en Inglaterra y EU dicen haber experimentado comunicación telepática con sus mascotas. La forma más común de esta respuesta telepática entre hombre y animal es la anticipación del regreso de los dueños a la casa; son frecuentes también la anticipación de la salida de los dueños, la anticipación de ser alimentados, gatos que desaparecen cuando sus dueños piensan en llevarlos al veterinario, perros que anticipan cuando su dueños los piensan sacar a la calle y animales que se excitan cuando su dueño está en el teléfono, antes de que este sea contestado.

Sheldrake es consciente de que muchas de estas respuestas pueden ser explicadas dentro de la rutina diaria, sutiles señales sensoriales, coincidencias azarosas y memoria selectiva, o incluso como manifestación de la ansiosa imaginación de los dueños de mascotas. Pero justamente por eso ha realizado numerosas pruebas científicas para medir estos casos.

Uno de los casos más sobresalientes fue el del perro Jaytee, quien participó junto con su dueña Pam en más de 100 experimentos videograbados.
Sheldrake realizó varios controles, incluyendo que Pam llegara a casa por medios poco ordinarios (bicicleta, tren o taxi); también se implementó una llamada telefónica a tiempos aleatorios para indicar a Pam el momento en el que debía de emprender su regreso a casa. 

Los resultados de los experimentos, la anticipación de la llegada de Pam por parte de Jaytee en el momento justo en el que esta decide regresar a casa, señala Sheldrake, tienen una probabilidad de ocurrir al azar de 1 en 100 mil; la única explicación para la reacción del perro a una intención mental, a decenas de millas de distancia en ocasiones, parece ser la telepatía.

La telepatía entre personas y animales suele ocurrir cuando existen conexiones emocionales cercanas. Esto podría ser un factor importante en la telepatía humana. Mi hipótesis es que estas conexiones dependen de los campos que vinculan a los miembros de un grupo social, llamados campos sociales. Estos son parte de una clase más general de campos llamados campos mórficos (descritos a detalle en mi libro The Presence of the Past). Estas conexiones continúan vinculando a los miembros de un grupo social aún cuando están lejos entre sí, más allá del rango de la comunicación sensorial, y pueden servir como el medio a través del que la comunicación telepática puede transmitirse. Los campos mórficos también pueden contener el sentido de dirección.

Los animales no solo están vinculados a miembros de un grupo social por campos mórficos, también a lugares significativos, como puede ser su hogar. Estos campos continúan conectándolos a su hogar incluso cuando están muy lejos, como bandas elásticas invisibles. Estas conexiones consecuentemente pueden proveer información sobre una dirección, ‘jalando’ a un animal en dirección a casa.

La teoría de los campos mórficos es seguramente la más interesante aportación de Rupert Sheldrake a la ciencia moderna; presenta una base para explicar cosas como la telepatía, la conciencia colectiva y la evolución acelerada de una especie. Sheldrake sostiene que cada especie comparte un campo de información el cual sintoniza a través de una resonancia mórfica; esto es, una especie de memoria incorpórea común a la cual podemos acceder a distancia. Así cada miembro de una especie está instantáneamente interconectado con todos los miembros de esa especie y cada cosa que le sucede a uno le sucede a todos, con mayor o menor resonancia, dependiendo de la intensidad de su conexión. Sin duda una teoría fascinante que en el futuro deberá de seguirse explorando

Nota completa:
Faenasphere

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